La idea de aplicar la Lectio Divina en el aula fue una estrategia con la intención de entender mejor el mensaje bíblico,así es que hemos usado como ayuda para este fin unas fichas que presento a continuación.
LA LECTIO DIVINA
Iniciamos
la Lectio Divina convencidos de dos principios fundamentales:
1.
Dios
nos habla a través de la Biblia.
A través de unas experiencias de fe,
recogidas en la Biblia, Dios sigue
dialogando con nosotros, hablando
al corazón.
2.
La
Biblia tiene algo que decirnos aquí y ahora.
Aunque la Biblia fue escrita en otro
tiempo, en otra cultura, el mensaje de esperanza y de fe sigue siendo actual
para nosotros. La Biblia nos ayuda a iluminar nuestra realidad, en clave de fe.
PREPARACIÓN
Es necesario hacer un alto para liberar la mente y
el corazón, de todo lo que distrae o molesta, para ocuparse en la “escucha” de
la Palabra. Sosegar la casa, buscar silencio exterior e interior y desde
nuestra necesidad, pedir luz para ver bien lo que nos trae la Palabra y fuerza
para lanzarse a lo que vemos.
INVOCACIÓN AL
ESPÍRITU SANTO:
Ven,
Espíritu Santo
,
Llena
los corazones de tus
fieles
y
enciende en ellos
el
fuego de tu amor.
Envía,
Dios, tu Espíritu.
Que
renueve la faz de la Tierra.
LECTURA
Hemos de aprender a leer bien la Palabra de Dios,
superando la actitud del turista que pasa superficialmente por los sitios “ya
lo he visto”, impresionando los lugares en su cámara de fotos y no en su
corazón.
1-
Hacemos una primera lectura reposada, sin prisas en voz alta para todos.
2-
Hacemos una segunda lectura personal en silencio.
3- Buscamos
captar el sentido de toda la lectura en referencia a su contexto.
Evangelio según San Mateo (Mateo 28, 1-7)
1. Pasado el sábado, al alborear el primer día de la
semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro.
2. De pronto se produjo un gran
terremoto, pues el Ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose, hizo rodar la
piedra y se sentó encima de ella.
3. Su aspecto era como el relámpago y su
vestido blanco como la nieve.
4. Los guardias, atemorizados ante él,
se pusieron a temblar y se quedaron como muertos.
5. El Ángel se dirigió a las mujeres y
les dijo: «Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el Crucificado;
6. no está aquí, ha resucitado, como lo
había dicho. Venid, ved el lugar donde estaba.
7. Y ahora id enseguida a decir a sus
discípulos: "Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de vosotros
a Galilea; allí le veréis." Ya os lo he dicho.»
a)
¿Qué dice el texto?,
b)
¿Quiénes son
los protagonistas?,
c) ¿Qué quiere decir concretamente, para
nosotros, "creer en Jesús Resucitado"?
d) ¿Qué dificultades encontramos?
e) ¿La resurrección es sólo propia de
Jesús o es verdaderamente el fundamento de nuestra fe?
Además de ser el argumento fundamental de nuestra fe cristiana, la Resurrección es importante por las siguientes razones:
§ Muestra la justicia de Dios que exaltó
a Cristo a una vida de gloria, luego de que Cristo se había humillado a sí mismo
hasta la muerte (Fil 2,8-9).
§ Con su Resurrección y posterior
Ascensión a los cielos, Cristo completó el misterio de nuestra salvación y
redención; por su muerte nos libró del pecado, y por su Resurrección nos
restauró los privilegios más importantes perdidos por el pecado (Rom 4,25).
§ Por su Resurrección reconocemos a
Cristo como Dios inmortal, la causa eficiente y ejemplar de nuestra propia
resurrección (I Cor 15,21; Fil 3,20-21), y como el modelo y apoyo de nuestra
nueva vida de gracia (Rom 6, 4-6; 9-11).
MEDITACIÓN
A la lectura atenta sigue la meditación reposada, el
rumiar la Palabra, aquello que ha sucedido históricamente, debe actualizarse en
nosotros. Hemos de comprender la Palabra de Dios como palabra de Dios para mí
hoy... “guardar toda las cosas en el corazón”:
1-
Recojo las palabras que más me han llamado la
atención: ¿qué significan para mí? ¿Por qué me importan?
2-
Interiorizo o rumio estas palabras, haciendo que de
la mente pasen al corazón y tomen morada en él; ¿qué siento yo?, ¿Cómo me siento
yo?
3-
Veo mi vida y la vida, mi historia y la
historia a la luz de esa Palabra ¿qué me
sugiere?, ¿Qué me pide? Qué me exige?
ORACIÓN
De la meditación brota la oración, como respuesta al
Señor que ha hablado, la Palabra enciende nuestras palabras, es como una espada
que provoca reacciones: es una luz que ilumina mi pecado y me llama a la
petición de perdón, es una propuesta que me desconcierta y me llama a la
súplica, es un gozo que me invade y me invita a la alabanza... la Palabra leída
y meditada, nunca deja indiferente porque me enseña a leer mi historia en clave
de historia de Salvación...
La
oración no es funcional, comercial, utilitaria... no sirve para... tiene
sentido en sí mismo, es amistad gratuita.
1-
Con sencillez desde tu forma de ser y expresar deja
que la Palabra brote, que la respuesta sé dé. “Señor, ante tu palabra yo...”
LA CONTEMPLACIÓN
Estamos en la cima de la montaña, en el punto más
alto o en lo más profundo y hondo de la existencia... la oración da paso
(cuando se da la gracia) al sentirnos mirados con ternura, aceptados
totalmente, inundados de paz, en silencio uno se descubre amado, y eso basta.
Ya no hay palabras, el contemplativo, descubre el
misterio de Dios que le inunda de alegría, y cae de rodillas.
ACCIÓN
El itinerario de la Lectio Divina sólo puede darse
por concluido cuando la contemplación lleva su fruto a la acción, porque es la
Palabra la que nos empuja a dar una respuesta clara en cada acontecimiento ya
evangelizar, brindando a los otros el mismo tesoro que hemos descubierto.
1-
¿Qué es lo que el Espíritu a través de la Palabra,
pide hoy de mí, me pide o me exige, en la situación concreta e histórica que
vivo?
2-
¿Qué medios he de poner para llevar a la práctica lo
orado?



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