FICHA
Nº02
PREPARACIÓN
INVOCACIÓN AL
ESPÍRITU SANTO:
Ven, Espíritu Santo,
Llena los corazones
de tus fieles
y enciende en ellos
el fuego de tu amor.
Envía, Dios, tu
Espíritu.
Que renueve la faz de
la Tierra.
LECTURA
"Aquel día salió Jesús de casa y se sentó a la orilla del mar. Se
reunió junto a Él tal multitud que hubo de subir a sentarse en una barca,
mientras toda la multitud permanecía en la orilla. Y se puso a hablarles muchas
cosas en parábolas, diciendo: He aquí que salió el sembrador a sembrar. Y al
echar la semilla, parte cayó junto al camino y vinieron los pájaros y se la
comieron. Parte cayó en terreno rocoso, donde no había mucha tierra y brotó
pronto por no ser hondo el suelo; pero al salir el sol, se agostó y se secó
porque no tenía raíz. Otra parte cayó entre espinos; crecieron los espinos y la
sofocaron. Otra, en cambio, cayó en buena tierra y dio fruto, una parte el
ciento, otra el sesenta y otra el treinta. El que tenga oídos, que oiga"(Mt 13, 1-23)
¿Por qué Jesús hablaba en parábolas?
¿A qué invita Jesús a la gente?
¿En qué tipos de terreno cayo lo
sembrado?
Lo que cayó en tierra buena, ¿Cuánto produjo?
El Evangelio de Mateo nos presenta cinco
discursos o enseñanzas de Jesús, seguidos de partes narrativas, en las que se
describe cómo Jesús practicaba lo que había enseñado a los discursos.
La gente de Galilea entendía de
semillas, de terreno, de lluvia, de sol y de cosecha. Y Jesús se sirve
exactamente de estas cosas conocidas por el pueblo para explicar el misterio
del Reino.
Dios es el Sembrador. Él es quien tiene
siempre la iniciativa, quien siempre nos busca.
La semilla es la palabra de Dios, es el mismo
Jesucristo, sembrado en nuestros corazones desde el bautismo.
La tierra somos nosotros. ¿Qué tipo de
terreno preparamos para recibir la buena semilla de la vida de Dios?
En síntesis se evocan en la parábola tres
aspectos que siguen al acto de creer, activo y perseverante: el escuchar, el
comprender y el llevar fruto.
MEDITACIÓN: ¿Qué nos dice a nosotros el texto
hoy?
Lo sembrado por el sembrador es la palabra .Nosotros,
¿qué tipo de terreno hemos sido para la palabra sembrada en nosotros?
¿Ya estamos rindiendo frutos?
¿Somos de veras tierra buena, que oímos la
palabra, la acogemos y damos fruto?
¿En qué actitudes o comportamiento se nota
que estamos dando frutos?
¿No es verdad que los peligros señalados por
Jesús a sus discípulos sobre la acogida de la Palabra nos tocan también a
nosotros?
¿Cuál es la causa de no escuchar y entender
la Palabra de Dios?
¿Qué me pide el Señor con relación al
evangelio de hoy?
¿Cómo
escuchamos la Palabra del Señor? ¿Abrimos el corazón al mensaje que nos
transmite?
ORACIÓN: ¿Qué sentimientos ha suscitado en
nosotros la Palabra de cara a Dios?
Compartiremos, dirigiéndonos a Nuestro Señor
Jesucristo, los sentimientos de gratitud, de alabanza, de petición suscitados
en nosotros.
Danos la fuerza de
resistir a los obstáculos que ponemos a tu Palabra cuando sobrevienen las
preocupaciones del mundo o estamos engañados por el brillo del dinero,
seducidos por el placer, por las vanidades de aparentar. Conviértenos en
terreno bueno, personas acogedoras, para ser capaces de ofrecer nuestro
servicio a tu Palabra. Amén
CONTEMPLACIÓN-ACCION:
¿Qué tareas o acciones podemos realizar en respuesta a esta palabra que hemos
escuchado?
Cada quién piense ante Dios, ¿Qué cambios a
de realizar en su vida para permitir que la Palabra sembrada dé su fruto?
Debemos prepararnos interiormente para ser
tierra fértil lista para acoger la palabra de Dios y ayudar a otros
compartiendo con gozo nuestra propia experiencia de vida en Dios.
Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios
y la ponen en práctica (Lc 11, 28).



hola soy chun
ResponderEliminarchun arango
ResponderEliminar1.sobre la parabola de que jesus nos cuenta
2.es estar esperando a qienes mas queremos
3.si porque le tengo mucha fe